En Inteligencia Emocional, el autoconocimiento se refiere a la conciencia que tenemos sobre nuestras propias emociones, sobre nuestros propios estados internos.

Según Daniel Goleman, la autoconciencia es el primer componente de la inteligencia emocional lo que implica conocer en profundidad las emociones, los punto fuertes, las debilidades, las necesidades y los impulsos de uno mismo. Para Goleman, las gente con una gran autoconciencia no es ni demasiado crítica ni excesivamente optimista, sino sincera consigo misma y con los demás.

Suele suceder que por no tener conciencia de una emoción que afecta a nuestro comportamiento, terminamos actuando de manera opuesta a nuestras intenciones y traicionados en nuestra voluntad.

Por ejemplo, una persona angustiada que no reconoce esa emoción no toma conciencia de su estado y lo mantiene como un “telón de fondo”. Pero basta cualquier evento mínimo para que esta persona angustiada reacciones de manera desatada perdiendo el control. Después de esto, la persona dirá “no sé qué me pasó“.

Cada emoción determina al cuerpo determinada acción. Si nuestro organismo secreta las sustancias asociadas a tal o cual emoción, se producirán cambios fisiológicos que dispondrán al cuerpo a realizar una acción determinada en vez de otra.

Si la conciencia no acompaña el surgir de la emoción, esta encontrará un cauce de acción que no podemos prever, y que sin duda no corresponderá con nuestra intenciones.

Entonces, alguien que siente rabia, pero no se da cuenta puede reaccionar contra alguien que le pregunta la hora.

Lo importante en Coaching, acerca del auto conocimiento es que si la rabia se acompaña de la conciencia de la rabia, sabríamos mejor cómo encauzarla y cómo actuar para resolver el conflicto que la provocó.

Por lo tanto, en un proceso de Coaching, el Coach ayuda al coachee a identificar cómo sus emociones y sentimientos lo afectan a él mismo, a los demás y a su rendimiento laboral.