¿Qué implica analizar una situación desde un punto de vista sistémico en una sesión de coaching? Pensar de forma sistémica implica que el coach deberá facilitar en el coachee un pensamiento global respecto al objetivo que desea lograr, de modo que el coachee verifique si ese objetivo es adecuado a su contexto y si es ecológico respecto a las consecuencias que esa meta trae.

Para medir las consecuencias de lo que hago, tendré que interrelacionar variables, conectar una situación con otra, observar cómo estas influyen en ciertos contextos, y los efectos que tiene. Por esto, es importante que el coach facilite la revisión de cuáles son las ventajas y también las desventajas de lograr lo que el coachee desea.

¿Qué ocurre si el coachee, al observar las consecuencias, no desea lograr ese objetivo? Al pensar de forma sistémica, el coachee podrá evaluar la manera de conseguir lo que quiere, tomando en cuenta nuevas formas de hacer lo que hace para conciliar el objetivo con otros intereses.

Una de las ventajas de desarrollar pensamiento sistémico es ver un mapa más completo considerando la mayor cantidad de factores posibles. Esto permite entender en qué punto de ese mapa puedo actuar para producir un cambio en todo los demás.

Una sesión de coaching orientada al pensamiento sistémico lleva al coachee a conectar variables que de otra manera el coachee no haría, puesto que no ve la conexión a “primera vista”. Este ejercicio mental produce un importante aprendizaje. El coachee aprende a observar “su mapa de la realidad” en constante movimiento, como diría el académico Otto Laske, en vez de ver la realidad de manera estática tal como una foto. Esto significa que el coachee aprenderá a pensar no sólo a nivel de contexto, sino que irá más allá en el pensamiento, aprendiendo a observar “su realidad” a nivel de relaciones, procesos y transformaciones, lo que en coaching se denomina Coaching de Desarrollo.