Hablar de creencias en el modelo de Coaching Integral ICI implica referirse a una presuposición fundamental:

“Para que una meta u objetivo tenga fuerza y sea altamente motivadora para el coachee, debe tener por detrás un valor que la sustente”.

Ahora bien, ¿qué es una creencia? Estamos ante una creencia, cada vez que asentimos firmemente y nos conformamos con ese algo, es decir, cuando otorgamos crédito a un hecho aseverándolo como cierto. Sin embargo, en el modelo ICI nos fijamos en algo más. Las creencias se desarrollan a través de nuestra vida por medio de las experiencias que vivimos.

Si vivimos una experiencia agradable, lo que tendemos a hacer es generalizar esa experiencia en todos los ámbitos que vivimos, de acuerdo al significado que le damos. Una vez instalada una creencia, se convierte en un lente para mirar el mundo y desde ahí se configuran hábitos, comportamientos, etc. Por lo tanto, en el modelo de Coaching Integral ICI, llamamos creencia a la generalización que se forma de un hecho aislado que para la persona se traduce en una experiencia, a la que le da significados y que generará ciertos comportamientos.

En tanto, un valor, en este modelo, es aquello que es importante para uno, responde a la pregunta ¿qué es importante para ti? Para conocer un valor podemos ir a la intención positiva de una creencia, preguntándonos ¿para qué pienso esto? ¿para qué sirve?

Si por ejemplo viajas a Tumbuktú y te encuentras con personas cordiales y amables, esto fijará la creencia de que sus habitantes son cordiales y amables, esto quiere decir que para ti la cordialidad y amabilidad es importante (es un valor).

Entonces, las creencias y valores nos conectan con la fuerza y la motivación para lograr determinados objetivos, especialmente identificando el valor de lo que queremos, puesto que ya sabemos que algunas creencias y valores pueden ser, al mismo tiempo, grandes obstáculos para alcanzar algo diferente.